
El cambio silencioso que está redefiniendo los pagos
Durante años, la innovación en los pagos digitales fue impulsada por la competencia: bancos tradicionales que trataban de modernizar sus sistemas frente a la irrupción de las fintech, y startups que desafiaban las reglas con soluciones más ágiles. Sin embargo, ese paradigma está mutando.
Un nuevo concepto, la infraestructura colaborativa, está emergiendo como el cimiento sobre el cual se construye el futuro de los pagos digitales en México. En este modelo, bancos, fintech, autoridades y proveedores tecnológicos trabajan juntos sobre una misma base interoperable, abierta y segura. Lejos de ser una tendencia pasajera, esta colaboración se perfila como la vía más efectiva para lograr eficiencia, inclusión y resiliencia en un entorno financiero cada vez más digital y complejo.
México: terreno fértil para la colaboración
México se ha convertido en un laboratorio vivo de innovación financiera. De acuerdo con el Fintech Radar México 2025 de Finnovista, el país ya cuenta con 803 fintech locales y más de 1 000 proveedores activos, un crecimiento del 57 % respecto a 2021, cuando se registraban 512 empresas según Deloitte México.
El ecosistema de pagos y remesas es uno de los más dinámicos: 45 % de las fintech de este segmento procesan más de 30 millones de dólares anuales, y se prevé que la cifra alcance 76 % en 2027.
Las condiciones de adopción tecnológica también juegan a favor. La penetración de smartphones ronda el 90 %, y el nivel de bancarización formal asciende al 76.5 % de la población, de acuerdo con El Economista. Además, 83.1 % de los mexicanos mayores de seis años utiliza internet, según BBVA Research.
En pocas palabras, México tiene todos los ingredientes para construir una infraestructura de pagos colaborativa: un ecosistema fintech maduro, usuarios digitales y una autoridad regulatoria dispuesta a habilitar la interoperabilidad.

De la competencia a la convergencia
La colaboración ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una condición indispensable. El modelo de infraestructura colaborativa parte de un principio tan sencillo como transformador: compartir recursos para multiplicar la innovación.
En este ecosistema, los bancos aportan su solidez: redes consolidadas, seguridad y cumplimiento normativo; las fintech suman lo que mejor saben hacer: agilidad, una experiencia de usuario superior y una mirada fresca sobre la tecnología y las autoridades, por su parte, establecen los marcos de confianza, interoperabilidad y supervisión que hacen posible que todo funcione con equilibrio y transparencia.
Esta convergencia se manifiesta en tres frentes:
- Interoperabilidad y pagos abiertos: redes donde un usuario de una fintech puede enviar dinero a una cuenta bancaria o comercio en segundos, sin fricción.
- Banking-as-a-Service (BaaS): bancos que ofrecen su infraestructura vía APIs a fintech, lo que reduce costos y acelera el desarrollo de nuevos productos.
- Estandarización regulatoria: autoridades que impulsan normas técnicas para facilitar la conexión segura entre sistemas.
Como resultado, la innovación deja de fragmentarse y se transforma en un motor compartido de crecimiento.
El impacto: eficiencia, inclusión y confianza
El cambio no es sólo técnico, es estructural. Una infraestructura colaborativa promete eficiencia en las transacciones, inclusión para quienes aún no están plenamente bancarizados y confianza para usuarios y empresas.
Para los consumidores, significa pagos inmediatos, menores comisiones y más opciones: desde apps móviles hasta transferencias QR. Para los comercios, implica conciliaciones automáticas y acceso a múltiples métodos de cobro sin depender de intermediarios costosos.
Y para bancos y fintech, representa la oportunidad de enfocarse en lo que mejor saben hacer:innovar sin duplicar inversiones en infraestructura.

A nivel macroeconómico, los beneficios también son claros.
Menor uso de efectivo, mayor trazabilidad y datos más ricos para la supervisión. Según FinTech México, se espera que las transacciones sin efectivo crezcan más del 80 % entre 2020 y 2025, superando los 1.8 billones a nivel global.
Esto refleja una tendencia irreversible: el futuro financiero será digital, colaborativo y en tiempo real.
Los desafíos del nuevo paradigma
Por supuesto, la colaboración no está exenta de retos. La estandarización técnica es uno de ellos: distintas instituciones deben coordinar APIs, arquitecturas y protocolos de seguridad. También hay un componente cultural: pasar de la competencia feroz a la cooperación requiere confianza, visión de largo plazo y modelos de gobernanza compartidos. La regulación es otro factor clave. El rol de instituciones como Banxico y la CNBV será determinar el equilibrio entre innovación y protección al consumidor.
Finalmente, está el reto de la educación digital. Aunque la adopción crece, aún hay segmentos que desconfían del pago electrónico. Una infraestructura colaborativa solo funcionará si todos los actores, desde usuarios hasta desarrolladores, confían en ella.
Hacia 2026: un ecosistema interconectado
Mirando hacia adelante, las tendencias apuntan a una aceleración del modelo colaborativo:
- Pagos en tiempo real como estándar de la industria.
- Pagos embebidos en plataformas no financieras (comercio, transporte, salud).
- Infraestructura como servicio (BaaS) para startups financieras y tecnológicas.
- Normativas de interoperabilidad abiertas impulsadas por Banxico.
- Creciente integración entre bancos y fintech.
- Avance en inclusión financiera digital, con especial foco en regiones rurales.
México, con su masa crítica de usuarios y liderazgo fintech regional, podría convertirse en un referente latinoamericano de infraestructura colaborativa si mantiene este ritmo.

Reflexión final: la innovación se construye en red
La infraestructura colaborativa no es solo una mejora tecnológica; es un cambio filosófico. Supone entender que la innovación no ocurre en silos, sino en redes interconectadas donde la cooperación multiplica el impacto.
Para las instituciones financieras mexicanas, el momento de actuar es ahora. La pregunta ya no es si colaborar, sino cómo hacerlo estratégicamente para liderar el futuro de los pagos digitales.
En Conecta, creemos que el futuro de los pagos se escribe en conjunto.
Acompañamos a bancos, fintech y empresas tecnológicas en el diseño de estrategias colaborativas que aceleren su transformación digital.
Contáctanos y descubre cómo tu organización puede ser parte del nuevo motor de innovación en los pagos digitales de México.